Semana de Cambios
¿Será quizá una pequeña crisis antes de mis dulces 27 o solo un pequeño momento de locura espacial? El caso es que esta semana comenzó de forma muy diferente a modo de preludio de todo lo que vendría estos días.
El domingo fuimos con Cristina a practicar senderismo por la rivera del Río Dulce, desde Aragosa hasta Pelegrina. Muchos kilómetros de naturaleza, miles de amapolas y lavandas acompañando nuestros pasos, olas de trigo verde moviéndose al compás de una exquisita brisa con olor a tomillo. A veces siento que la naturaleza me busca a gritos, aunque yo me haga la sorda. El sonido del río, el silbido del viento y el canto de los pájaros en el camino… me sentía formando parte de un poema pastoril... un perfecto locus amoenus y yo, por primera vez en mi vida, en perfecta armonía con el universo.
Recordé que el verano estaba por llegar, algo que entre tantos libros, trabajos y lluvias atemporales había olvidado. En un desesperado intento por sacarme las telarañas que me estaban cubriendo, días después desperté con un claro objetivo: cortar mi cabello.
Y aquí estoy ahora, con peinado nuevo, con un veraniego resfriado, un poquito loca y acostumbrándome a esta nueva yo que empieza a vivir.
»Si yo no hiciera, al menos una locura por año, me volvería loco.» Altazor de Vicente Huidobro.
εïз Natalia εïз
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